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Cuando se habla de vivienda, hablamos de hábitat – Revista Movimiento

La vivienda es un problema complejo que, si se aborda de modo inadecuado, puede convertirse más en un padecimiento que en una solución. Aun resuelto el techo, incluso habiendo hecho la inversión económica –sea desde el Estado o desde cada familia–, sin una buena localización se pierde el derecho a la vida digna y al desarrollo de las capacidades de cada persona. El costo de perder esto es inmenso, ya que lo construido es un esfuerzo económico y social.

La localización de cada vivienda es clave para el acceso a bienes y servicios urbanos tales como infraestructura, transporte público, servicios, equipamiento, espacios verdes y cercanía de las fuentes laborales, educativas y de salud. Eso es lo que hace que esa vivienda se convierta en casa, hogar, lugar de vida. Ese conjunto imperfecto de cosas hace al hábitat, en la medida en que además favorezca la construcción de vínculos.

La propuesta de la fórmula Fernández-Fernández de crear un Ministerio de Hábitat y Vivienda da cuenta de la disposición a volver siendo mejores. Nuevos desafíos tenemos hacia adelante respecto a la formulación de las políticas públicas. Las nuevas formas de abordar la cuestión requieren de –al menos– tres procesos simultáneos que consoliden su efectividad.